
Ayer estuvimos en un pueblecito de Segovia llamado Torreval de San Pedro. Se celebraba la fiesta de la Ofrenda a la Virgen del Rosario, y ayer era la procesión. La tradición manda que la salida de la Virgen sea custodiada por alabarderos, paloteros y danzas. Es una procesión muy bonita, que nos dijeron que se remontaba al siglo XVII y que se ha recuperado después de que se perdiera en los años de la posguerra.
Inicia la marcha un grupo de alabarderos, les sigue un portaestandarte y el grupo de los danzantes de palo corto. Cada ciertos pasos, la procesión se detiene y los danzantes bailan en honor a la Virgen, acompañados por el sonido de la dulzaina. Después bailan las mozas, vestidas con el traje segoviano tradicional. Y antes de llegar a la iglesia, se forma un arco de honor (cuatro danzantes y cuatro mozas) por debajo del cual pasa la imagen.
Ya en misa, el momento culminante es la danza del Arado, en la que se desmonta un arado y se vuelve a montar, al son de una canción que compara las piezas del arada con la pasión de Cristo.

Después de la misa, hubo un aperitivo servido en la calle para todo aquel que quisiera y por la tarde hubo competiciones en distintos puntos del pueblo: bolos para mujeres, chito para hombres y concurso de Trivial.
Muy recomendable, la verdad.
La fiesta seguía hoy, que es el Día de los Bollos. Todas las casas preparan comida y los vecinos recorren todo el pueblo, visitando todas las casas y tomando algo en cada una.
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